Al rincón

Soy pésima para recibir cumplidos. Pésima. Sé que es, como diría Sheldon, una convención social no negociable, y que la gente no lo hace -generalmente- para molestar, pero el caso es que me incomoda, y mucho. Culpo a Dumas padre y a todos esos cínicos que me enseñaron a desconfiar de la gente que por ahora solo se me ocurre llamar sweet talkers.

Momento para la disgresión: empieza a afectarme el leer en inglés y el leer manga. Empiezo a pensar en spanglish y a mirar las páginas de derecha a izquierda, y eso me preocupa, me siento pobre en lo idiomático, por decir lo menos.

También soy muy mala para las críticas, pero esas las manejo un pelín mejor que los cumplidos. Es extraño. Con la crítica, siento que aunque no me guste, debo aceptarla, porque mínimo hay un grano de verdad en ella. Con el cumplido, pueden haber pedregones de verdad, pero la labia necesaria para amalgamarlos me hace dar un paso atrás.

Genial, me ahogo en mis inseguridades. Necesito terapia. Pero no la tendré. Lo último que necesito es confirmación de que estoy tan mal como sospecho.

hablando en serio

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Oh so true

Susan was sensible. It was, she knew, a major character flaw. It did not make you popular, or cheerful, and -this seemed to her to be the most unfair bit- it didn’t even make you right. But it did make you definite…

ficción bendita

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