Hasta que llegó Tintín

Durante mucho tiempo fui indiferente a Tintín. ¿Para qué lo necesitaba, teniendo a Asterix? Así, fui un poco injusta. Un poco nomás. Sigo pensando que el humor de Asterix es genial, mientras que el de Tintín es tibio. Más serio, más misterioso y con una buena dosis de violencia. Sin miedos.

Tintín, para ser un adolescente reportero, sabe defenderse, cosa que me sorprendió. No tiene poción mágica, pero sí mucha suerte. Los policías que le acompañan, el elemento cómico, no alcanzan los niveles a los que me habituaron los galos, así que por ahí sale perdiendo Hergé. Pero Milú es adorable y se salva.

No he leído Tintín en el Congo, el álbum de la polémica, así que no voy a juzgar aún. Además, el vigía negro de los piratas infortunados que siempre se chocan con los galos también podría ser mal visto, como la caricaturización de una etnia, pero ¿no lo son también los galos, bretones, romanos y germanos? ¿Umpa Pah el nativo americano?

Pero creo recordar, además, que acusan a Tintín de mostrar alguna simpatía nazi. Eso es otra cosa y lo investigaré.

ficción bendita

Comments (0)

Permalink

Uno

No es el primer libro que he leído este año, pero sí el primero que recuerdo reportar. Procuraré no contar la historia, sino sus efectos. Me ha dejado curiosidad por leer una auténtica casida, por saber si queda constancia de alguna mu’allaqa y conocer a más poetas árabes pre-mahometanos. Es una lectura que te lleva a otras lecturas y por eso, mi aprobación. Anteriormente no he logrado engancharme con un libro de Laura Gallego, pero esta vez sucedió.

ficción bendita

Comments (0)

Permalink