Hasta que llegó Tintín
Durante mucho tiempo fui indiferente a Tintín. ¿Para qué lo necesitaba, teniendo a Asterix? Así, fui un poco injusta. Un poco nomás. Sigo pensando que el humor de Asterix es genial, mientras que el de Tintín es tibio. Más serio, más misterioso y con una buena dosis de violencia. Sin miedos.
Tintín, para ser un adolescente reportero, sabe defenderse, cosa que me sorprendió. No tiene poción mágica, pero sí mucha suerte. Los policías que le acompañan, el elemento cómico, no alcanzan los niveles a los que me habituaron los galos, así que por ahí sale perdiendo Hergé. Pero Milú es adorable y se salva.
No he leído Tintín en el Congo, el álbum de la polémica, así que no voy a juzgar aún. Además, el vigía negro de los piratas infortunados que siempre se chocan con los galos también podría ser mal visto, como la caricaturización de una etnia, pero ¿no lo son también los galos, bretones, romanos y germanos? ¿Umpa Pah el nativo americano?
Pero creo recordar, además, que acusan a Tintín de mostrar alguna simpatía nazi. Eso es otra cosa y lo investigaré.

