August 2002

He tenido una mañana bien agitada, por culpa de mi…

He tenido una mañana bien agitada, por culpa de mi jefe que se antoja de cada cosa. Que un profesor de un colegio público y una alumna de un colegio privado hablen sobre lo que le pedirían al próximo presidente. Para colmo, no me puso más alegre que me digan que el editor de mi sección va a venir de visita el próximo fin de semana. Adiós campamento en Manta.

Lo que voy a hacer ya mismo es irme a almorzar. No he hablado con Al, ni con Mil. El novio de Wonder, mira tú por dónde, me escribió un email reconviniéndome por haberle hecho un forward a su adorada, de una mujer que supuestamente pide ayuda para su hijo enfermo. La verdad es que no sé que me dio, quizá andaba con la conciencia muy pesada, el caso es que si bien hice una cosa absurda, más absurdo juzgo yo que alguien me escriba una carta con una serie de argumentos rebatiendo la legitimidad del forward -no necesito que me digan lo que yo ya pienso, sé o sospecho-, a menos que quiera divertirse do las sandeces que le mandé como respuesta.

Espero que no se ofenda, especialmente porque nunca hemos tenido una relación lo que se dice cordial, pero es que me cogió en un mal momento, apenas me estaba alegrando de saber que mi automovilista sigue vivo y entero, cuando me extrañó ver su nombre en el remitente y más aún el contenido. Pero creo que fui cortés, dentro de lo que cabe. Apenas fueron tres parrafitos de puro no me vengas con eso, por favor, que todos tenemos nuestros días malos, y si no, pregúntate a ti mismo.

Y por último dejo sentado que es el colmo, pero el colmo, que mis amigas les den acceso a sus novios de los mensaje selectrónicos, telepáticos, gestuales, verbales o de humo que yo les envío a ELLAS. Ya hablaré con esa Wonder. Cuando me haya perdonado por lo del campamento.

Aparte de eso, no hubo mayor emoción; tuve que trabajar, eso es todo. Y aún me resuena el tema final de La stanza del figlio en la cabeza. I wonder why we came.

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Quería hablr un poco de la película que ví ayer, L…

Quería hablr un poco de la película que ví ayer, La habitación del hijo, de Nanni Moretti. Pero la verdad es que estoy tan soñolienta, que no creo que pueda escribir mucho en estas condiciones. Simplemente quería decir que es honesta, porque no hay exagerciones, ni sentimentalismo, ni lástima. Se les da tiempo a los personajes para pensar, y para explicarse, si quieren. También para recobrarse. Se ahorran dramas pero se dejan en la mesa intrascendencias, rituales, fijaciones que te permiten reconocer las propias. Lo conmovedor, absurdo, frenético y apático del duelo. Y la vida que sigue.

Naturalmente, me fui a la función de las tres de la tarde, y la ví junto a otras seis personas. Pero es que, sinceramente, no tenía ganas de trasnochar, como no tengo intención de hacerlo hoy. Voy a proponerle a mi papá esta noche lo del campamento el próximo viernes. Ojalá quiera prestarme dinero. Ojalá se ofrezca a pagarme el viaje. Ojalá podamos ir todas las bazukas (mi work team, ustedes saben, mis compañeras de tareas, proyectos y calaveradas).

Quiero que me diga que sí, porque es justo el fin de semana antes de mi guardia. Y solo espero que no me ponga esa cara mataconciencias de ’si tú quieres, hijita, yo no te digo que no, pero tampoco te digo que sí’. Prefiero los nos rotundos de mi mamá, porque me dan chance a discutir el asunto allí mismo. Pero mi papá me desarma con sus salidas de torero.

Si me dejan ir, aún debo recordar que necesito comprarme una mochila este sábado, porque la mía desapareció por arte de madre. Supongo que con una mochila bastará. Y unos tenis nuevos, porque los grises que tengo no combinan con la mayoría de mi ropa. Creo que me voy a gartar el sueldo de un mes en ese viaje. Creo que me va a costar más convencerme a mí misma que a papá.

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