He tenido una mañana bien agitada, por culpa de mi…
He tenido una mañana bien agitada, por culpa de mi jefe que se antoja de cada cosa. Que un profesor de un colegio público y una alumna de un colegio privado hablen sobre lo que le pedirían al próximo presidente. Para colmo, no me puso más alegre que me digan que el editor de mi sección va a venir de visita el próximo fin de semana. Adiós campamento en Manta.
Lo que voy a hacer ya mismo es irme a almorzar. No he hablado con Al, ni con Mil. El novio de Wonder, mira tú por dónde, me escribió un email reconviniéndome por haberle hecho un forward a su adorada, de una mujer que supuestamente pide ayuda para su hijo enfermo. La verdad es que no sé que me dio, quizá andaba con la conciencia muy pesada, el caso es que si bien hice una cosa absurda, más absurdo juzgo yo que alguien me escriba una carta con una serie de argumentos rebatiendo la legitimidad del forward -no necesito que me digan lo que yo ya pienso, sé o sospecho-, a menos que quiera divertirse do las sandeces que le mandé como respuesta.
Espero que no se ofenda, especialmente porque nunca hemos tenido una relación lo que se dice cordial, pero es que me cogió en un mal momento, apenas me estaba alegrando de saber que mi automovilista sigue vivo y entero, cuando me extrañó ver su nombre en el remitente y más aún el contenido. Pero creo que fui cortés, dentro de lo que cabe. Apenas fueron tres parrafitos de puro no me vengas con eso, por favor, que todos tenemos nuestros días malos, y si no, pregúntate a ti mismo.
Y por último dejo sentado que es el colmo, pero el colmo, que mis amigas les den acceso a sus novios de los mensaje selectrónicos, telepáticos, gestuales, verbales o de humo que yo les envío a ELLAS. Ya hablaré con esa Wonder. Cuando me haya perdonado por lo del campamento.
Aparte de eso, no hubo mayor emoción; tuve que trabajar, eso es todo. Y aún me resuena el tema final de La stanza del figlio en la cabeza. I wonder why we came.