November 2002

Genial. Recién termina el fin de semana y ya me ca…

Genial. Recién termina el fin de semana y ya me cargaron de trabajo, lo cual significa que tendré la conciencia intranquila sábado y domingo.
Había olvidado decirlo: me ganaron el pusto para el que estaba aplicando. Me dijeron que encontraron a una persona -conocida- que iba a tomar las dos opciones… las dos revistas. Le deseo suerte, pero como dijo Al citando a la mamá de Liz Taylor, ‘la próxima vez ellos nos llamarán y les diremos que no’.
Jeje, me fui a la presentación de un programa mañanero y a todos nos regalaron un par de pantuflas… para lo que me servirán a mí, que corro descalza de la cama al baño y del baño a buscar los zapatos que me pondré para el trabajo o donde sea que vaya a pasar el día.
Hoy fui a comer temprano a casa y estaban dando la saga de Majin Boo de Dragon Ball Z. Ni qué decirlo, me puse nostálgica. ¡Si todavía recuerdo la canción de las esferas del dragón!

descubrimientos

Comments (0)

Permalink

Mil y yo no dejamos de meternos en líos. Ayer vino…

Mil y yo no dejamos de meternos en líos. Ayer vino a verme al trabajo, para ponerme al día en sus negociaciones con The charming prince. La aconsejé lo mejor que pude, teniendo en cuenta que mi experiencia se reduce a 0. Pero creo sinceramente que el que más necesita consejo es el príncipe en cuestión. Ahora sí que creo que una de las cosas más raras de este mundo es la inteligencia emocional. Es como buscar las esferas del dragón: la tarea es tan ardua, que a veces te olvidas qué es lo que querías encontrar.

¡Faltan ocho días para el estreno de CoS! En Guayaquil, claro. Paciencia. Continuando con lo de Mil, terminada nuestra charla la acompañé a la inauguraión de una muestra. Bien contentas estábamos, esperando que llegue el pintor, cuando nos pegamos un susto de muerte. El que iba a comentar la obra era ni más ni menos un crítico de arte con el que Mil y yo nos metimos en un lío el pasado Salón de Octubre.

Resulta que ese día Mil me pidió que la ayudara entrevistando a un par de personas mientras ella hacía otro tanto. Le pedí a uno de los organizadores que me ayudara, y él me presentó dando mi nombre y señas completitas, Yo supe que algo no iba a salir bien desde ese momento. Pero la amistad es sagrada, y me callé. Le dí la cinta a Mil y nos olvidamos del asunto. Una semana después me llamaron dos de los tres entrevistados para preguntarme por qué la entrevista que ellos habían concedido al diario X había aparecido en el diario Z. Me disculpé lo mejor que pude… aunque descubrí que Mil había olvidado decirme que no se llevaba bien con ninguno de los dos. Adivinen cuál es el más viejo, el más antipático y el que se mostró más ofendido. Justo el que nos encontramos anoche.

Anduvimos escondiéndonos toda la velada, pero a la puerta del horno se quema el pan: cuando Mil se despedía del pintor y yo iba detrás cual sombra, apareció nuestro némesis, saludó al artista y nos ignoró por completo. Mil como si nada. Yo, interesadísima en no se qué revistilla. Nos tuvimos que quedar más rato de lo previsto para darle tiempo a que él se fuera primero. Luego hicimos una carrera hasta el carro y salimos en desbandada. ¡Bastante suerte tenemos con que no se le haya ocurrido llamar a nuestros editores!

Al no se ha podido conectar en todo el día -tiene problemas con el internet- y me llamó hace un rato, pero se quedó sin línea, también. Qué suerte la nuestra.

descubrimientos

Comments (0)

Permalink