March 2008

Traición

Mis amígdalas, mis pacíficas amígdalas, que jamás en la vida me habían dado problema y de las cuales me sentía tan orgullosa, se han rebelado e inflamado, de manera que ahora sufro de una especie de atoramiento perpetuo. No es gracioso. Mi cuerpo me odia.

Por suerte, esta vez mi ánimo no está enfermo. Dolor o no, fiebre o no, me he puesto en pie y he seguido con mis asuntos. Ni siquiera la lluvia ha podido detenerme. Por ejemplo, el sábado aunque sea con las justas llegué a ver a Nita (¡feliz cumpleaños!) y fui a trabajar (ugh); hoy me levanté muy temprano para ponerme al día con ciertos asuntos en los que nadie iba a poder reemplazarme. Javier dice que sería bueno si así me portara cuando no estoy enferma, y que es muy raro que justo cuando mejor me siento, me deje dominar por la pereza.

Yo insisto, todo está fríamente calculado para que mis planes de dominación mundial jamás se hagan realidad.

He visto, en un fugaz paseo por El Librero, una compilación de las novelas de piratas de Salgari. Me emocioné. Yo leía eso cuando era pequeña, y perdí los libros en alguno de esos infaustos cambios de casa. Así que apenas pueda, volveré a buscarlo. El Librero de San Marino ya no existe, el de Los Ceibos anuncia su remodelación. Sinceramente, espero que no estén pensando en cerrar. Sería bien triste, porque si me pongo a hacer cálculos, es la librería más cercana a mi casa, ya que en el sur de Guayaquil no queda ninguna, digo esto casi sin temor a equivocarme. ¿Bibliotecas? Ah. Dejadme reír. Ustedes también, que salen con esas preguntas.

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Agua cae sobre mí

[Amo las propagandas del shampoo Johnsonn para niños. Y también las de Sprite.]

Debe hacer unos doce años que me dio una gripecita un poco fuerte que duró varias semanas. Como se cansó de escucharme toser como cacharro, mi mamá me llevó al doctor, quien dijo:

- Tiene usted bronquitis crónica. Debe inyectarse para evitar que le dé gripe. Tiene que dormir con medias. Tiene que cuidarse.

Y me inyectaron :(

Todos los años me vacunan contra la gripe, etc. y no he tenido una recaída similar a la del 96. Pero eso no me exime de que, cuando salgo y hay lluvia, mi mamá se desespere y clame por que lleve paraguas. Como los odio, me compré el impermeable Que No Es Amarillo Ni Dice ‘Productos El Conejo’.

Esta mañana que llovía bastante duro por allá por el rancho, me puse el impermeable y me encaminé victoriosa a la puerta, creyendo que con eso ella se daría por contenta, pero no. Me hizo salir con ambas cosas.

Así que ahí estaba yo, llegando a Azkaban con paraguas e impermeable, y de todos modos con los bordes del pantalón mojados, renegando, cuando me encuentro con alguien.

- Pero tú sí que eres exagerada. Ni que lloviera tan duro.

- *doblando el paraguas* Por mi casa sí ¬¬.

- ¿Estás con gripe?

- No. Pero cuando estuve entrenando en China, me caí a los estanques de Jusenkyo, y si me mojo me convierto en rata.

- O_o

- ^_^

Es que me da pereza dar toda la explicación, y además en ese momento me vi reflejada en una de las puertas vidrieras y me acordé cuando las víctimas de las fosas encantadas tenían que salir en la lluvia.

Ahora me muero del frío, ya que el a/c ha empezado a hacer efecto. Yo creo que eso me viene peor que simplemente mojarme en la lluvia. Sin embargo, es viernes, debo cerrar, debo ser fuerte *puño derecho en alto*.

Quiero una mantita.

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