Marchó el cómic
Hey, esto yo no lo había previsto. Ahora resulta que hasta el fandom se verá afectado por las, ejem, medidas económicas.
Yo no es que compre cómic. Tendré a lo sumo un par de numeritos en mi casa. Pero dado que el manga será clasificado como tal, también le cae el guante. Y aunque, con toda honestidad, no tenía proyectado comprar manga urgente porque ya es bastante caro, nada más leer la noticia se me ocurrieron media docena de títulos que me gustaría tener. Basta que le prohíban algo a uno.
¿Artículo de lujo? Hay que ver. Cierto, uno no se muere sin cómic. Pero si así de rigurosos nos ponemos, bástenos tener aire, agua, comida y ponchos para todos, ya que son hechos acá. Uno no se muere sin cómic, o sin vino importado. No. Uno lo que se vuelve es reactivo. Y creativo. El contrabando y la piratería se las ingeniarán, lo han venido haciendo por siglos antes de que a alguien se le ocurriera que podía decidir lo que sus compatriotas podían hacer, consumir y pensar.
He tenido esta misma discusión muchas veces con mi padre. Es el tipo más contradictorio del mundo. Adora leer. Sin embargo, si le preguntas, los libros no son imprescindibles. Yo he querido hacerle notar su hipocresía, después de todo fue él quien impuso la mala costumbre en nuestra casa. Pero su lado ¿de izquierda? quiere creer en todo este asunto seudosocialista y lo defiende contra toda racionalidad, por eso nuestras conversaciones ahora evitan pisar esa área.
Sí, sí. Ya lo sé. Cuánto angst para más de unos cuántos cómics que subirán de preco, para más de un puñado de personas en este país que gustan de leerlos y coleccionarlos. Yo digo que si no defendemos las pequeñas cosas, cuando nos queramos dar cuenta, no pasará mucho tiempo que nos tendremos que tragar las medianas y las grandes.