April 2009

Qué calor. Nos movilizamos por el suroeste de Guayaquil, ~mi zona~. He sido el mapa, hoy en que muchas de las direcciones que nos dieron estaban erradas. Hasta ayudé a un par de personas a encontrar su recinto electoral. He conocido el cementerio Canals y un par de colegios. He votado. Me muero de hambre. El sol empieza a brillas luego de que casi nos llueve. Los militares, esos aliens, siguen tratando a “los civiles” con el mismo desdén que otros tratan a “los usuarios”, “los alumnos”, “los pacientes”, “los afiliados”.

(Lo que me recuerda que esta redactora debe tener cuidado cuando piense en “los lectores”).

hablando en serio

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Dónde andan los duendes

Tengo mucho por hacer y poca paciencia, y en vez de concentrarme en ello, me vengo para acá, típico de mí.

Primero tengo que decir que me he entretenido un buen rato leyendo este post y saltando de link en link. La verdad, y por culpa del Twitter, hacía rato que no me divertía tanto ni invertía tanto tiempo en leer blogs. Merci, amigo Palacios. Me he reído mucho y eso siempre me llega al corazón.

Ahora los invito a unirse a mi pesimismo y depresión frente a las elecciones. Eso es, unámonos bajo la nube negra. Hoy me toca saber cuál será mi destino este emocionante domingo cívico, en que arrastraré mi humanidad fuera de mi casa para servir a una causa en la que no creo. ¿Hay algo más cruel que eso? Bueno, que sí lo hay, pero la lista no es muy grande.

Y estoy muy cansada.

Y todavía tengo montones y montones de cosas que hacer. Y montoncitos más chiquitos junto a la puerta. Y no sé por dónde empezar. Y nadie viene a ayudarme. ¿Dónde están los duendecillos esos que le adelantaban el trabajo al sastre mientras este dormía? Que si no saben escribir, aprendan, porque yo necesito mano de obra barata urgente.

También necesito plata. Vendo Conejo parlante baratito, recuérdenlo. Oferta única.

Ayer fuimos a festejar a mi ilustre hermano, solemne mejor interno 2008-2009 del Hospital Universitario de Guayaquil. No sé bien qué signifique eso en cuestiones de su futuro, pero al menos me alegro por su presente.

Y de vuelta a trabajar, que los condenados duendes no aparecen. No puedo leer, no puedo sentarme a arruinarme los ojos viendo series como si no hubiera mañana, no puedo encontrarme con mis amigos, no puedo ir a visitar a mi familia, Dios sabe que ya no doy, y de alguna manera me levanta todos los días y me echa de mi casa para que me venga a azkabanear. Así que si alguien quiere venir a molestarme, que mejor se vaya comprando el mentol chino, para los golpes.

Qué dulce que estoy este día =D.

exceso de información

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