Con verdadera vergüenza es que vuelvo a reabrir el puestito. Sobre lo que alguien comentó antes, la técnica del “yo futuro”, no es mía, le pertenece a uno de mis amigos, Goku.
Lo sé, esa costumbre de nickear a mis amigos me ha merecido muchas miradas de confusión y desdén.
A lo que iba. Tengo una declaración que hacer: soy de esas personas que trabajan muchísimo mejor bajo presión.
No digo que me guste. Digo que es una realidad. Mientras más trabajo tengo, más eficiente me vuelvo.
(Y más modesta, ejem.)
Pero lo ODIO. Porque se me aceleran los días, como estas cinco semanas que no he dado señales de vida en Procrastinare. Cinco semanas en las que no he procrastinado como es debido, porque las cosas han cambiado, no digo que para mal, pero tampoco para mi comodidad.
Una Dael con mucho trabajo dará resultados que uno dice, caramba, porqué no le habíamos ajustado los tornillos antes a esta chica. Pero también es una Dael que deja de leer (la pila de libros ha crecido que da miedo, porque no he dejado de comprar ni recibir obsequios en papel, pero sí de darles la atención merecida).
También es una Dael que no ve televisión, y créanme ustedes que ver CSI a las once de la noche ya con un ojo medio cerrado, no cuenta porque a la mañana siguiente no me acuerdo de nada.
También es una Dael que come mal. He mediodesayunado todos estos días y como resultado llevo una semana en que me arde la boca del estómago en los momentos menos oportunos y tengo que mínimo tomar agua para calmarme.
Es una Dael que duerme menos, o sea que se vuelve irritable y somnolienta.
Es una Dael que toma café para evitar estar irritable y somnolienta, y entonces se vuelve hiperactiva e insoportable (y dice cosas que en su sano juicio no diría).
Es una Dael que tiene poco tiempo para los amigos y por ello pido disculpas.
Es una Dael que no escribe, pero ahí el mundo no se pierde de gran cosa. Así de pesimista estoy al respecto.
Prefiero ser amiga, dormir tranquila, disfrutar mi comida y abrazar mis ficciones, a ser una maquinita de producción. Pero maquinita es lo que soy por el momento. No sé, repito, si eso es más bueno que malo. Lo que sí sé es que tiene su incómodo precio.