March 2010

No me pregunten de dónde salió este post :|

Desde el capítulo anterior, hemos cambiado la cerradura y comprado un candado. No temáis, amigos del heredero.

También se ha mantenido mi buen genio, Hay cosas que me molestan, pero estoy tratando de concentrarme en lo que me importa/me gusta y no pararle bola a lo demás.

*Cierta persona dando un discurso acerca de sus grandiosos planes para el futuro que todos sabemos que jamás se realizarán*

Yo: … (continúo leyendo manga)

*Alguien siendo innecesariamente vulgar y restregándonos su ignorancia en la cara*

Yo: … (haciendo un baneo mental)

 *Alguien juzgando apresuradamente mi carácter y presentando después la demanda*

Yo: … (LOL)

Quiero decir, ¿hay algo más ingenuo que confiarse de las apariencias? No digo que nademos por la vida mirando a los demás con desconfianza. Digo que aceptemos que nuestro conocimiento de los demás es limitado, que somos sujetos a errores y que cualquier persona es capaz de sorprendernos.

Si en vez de sentirnos traicionados por nuestros amigos o nuestra familia pudiéramos admitir que los juzgamos mal y que debimos hacer el intento de conocerlos mejor, perderíamos menos el tiempo en dramas sin provecho. Tal vez esa persona siempre fue así y simplemente no quisimos darnos cuenta, y ese tipo de equivocaciones se pagan.

La confianza se construye tomando riesgos, y si alguna vez cometemos un fallo de juicio con alguien, creyéndolo mejor de lo que en realidad era (y deshumanizándolo de paso), no hay es razón para echarse a la pena. A todos nos pasa. Y tampoco es razón para querer que se muera el otro -especialmente si el otro tuvo la cortesía de advertirnos-.

Pregunté si había algo más ingenuo que confiarse de las apariencias. Puede haber algo igual. Limitarse por las apariencias y ser injustos con alguien solo porque no nos gusta (o peor, porque no le gusta a la mayoría). Creer que alguien es peor de lo que en realidad es (e, insisto, deshumanizándolo de paso). 

Creo que no iré tan lejos como a decir que no le hagamos caso a nuestros instintos con respecto a determinados individuos. Pero démosle a dichos instintos el beneficio de la duda. Comprobémoslos. Démosles tiempo.

Tenemos derecho a que no nos guste alguien. O a quererlo tanto que hagamos como que no existen sus defectos. A lo que no tenemos derecho es a no ver, a no saber, a no hacer el esfuerzo de comprender a los demás.

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Agridulce +

Hay mucho que decir.

Primero, que a este día le pase un bus encima, luego un tráiler, luego un carrito de Bon Ice y por último me dejen a mí pisotearlo hasta su pulverización.

No, no. No estoy brava. En serio. Han salido mal las cosas últimamente, pero en honor a la verdad, me he quedado admirada de mis reacciones. Podría decirse que estoy pasando por una buena racha anímica, y en vez de darme un chapuzón en la piscina de la ira, el rencor y la autocompasión, he decidido dejar a un lado el episodio, alentar a los otros y, en los peores casos, irme de lol. Como hoy, que mi mamá y yo llegamos a casa en plena lluvia, con un solo paraguas, luego de habernos demorado en volver por unas compras que ni siquiera eran nuestras, solo para descubrir que ninguna de las dos tenía llaves. Estuvimos unos minutos paradas bajo el techito saliente, con las fundas de compras y mi maleta en el suelo, hablando de cosas para las que normalmente no tenemos tiempo. Hasta que una vecina se acercó a preguntar si teníamos problemas para entrar.

Le dijimos que sí, y se regresó a su casa sin más. Pensamos que nos iba a traer otro paraguas o algo.

Volvió con un alambre. Un alambre. Y mientras nos hacía conversación de cómo su hijo a veces la deja sin llaves, nos abrió la puerta y ya.

¿Alguien dijo ninja?

Le dimos las gracias, entramos. Dimos de comer a la perrita.

Ahora ya no estamos en casa (y llueve más). Y todavía me queda la extrañeza de mi vecina manipulando la cerradura. Pero hoy con mi ma nos reímos e incluso la escuché expresar su preocupación por mí en el caso de su muerte. Y luego volvimos a reír porque si alguien sabe profanar un momento solemne, esa soy yo (para contrataciones).

Mañana hay otras cosas con potencial de fracasar. Normalmente me sentiría cansada de antemano. Hoy no estoy cansada. Che, no digo que me vaya a gustar. Digo solamente que puede que mañana siga en este estado de optimismo cínico: quien ríe al último, ríe mejor.

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